Mi amigo, mi fiel compañero y novio, con quien compartí los momentos más difíciles y felices de mi vida. Estuvo siempre a mi lado cuando más lo necesitaba, cuanto lo necesito en este momento.
Recuerdo aquella última tarde juntos.
Un día que sin duda nunca olvidaré, igual que todos los momentos que compartimos juntos, quedarán grabados en mi mente donde cada noche se reproducen uno a uno haciéndome añorarlo más.

Recuerdo todo con lujos y detalles como si realmente lo volviera a vivir cada vez que se reproduce en mi mente, su forma de mirarme luego de cada palabra, luego de cada suspiro y sobre todo luego de cada beso, está claro que trata de decirme algo, eso que su boca no es capaz de pronunciar, puede que no quiera decirlo o yo me niegue a escucharlo.
Sus caricias eran algo que sin duda me hacían erizar, y cada abrazo amoroso en manera de súplica para que no me fuese de su lado.. No quería dejarlo pero, era una decisión que debía tomar por mí y mi familia. Pasamos la tarde juntos recordando todos los momentos que vivimos en nuestra relación.
Deseando que nunca llegará la hora de despedirnos, por primera vez sentí que el tiempo corría lo suficientemente normal, nada lento, nada rápido, el tiempo iba como debía. Aunque realmente fuera querido detener el tiempo a su lado, así nos ahorraríamos los sentimientos de dolor, solo quedaría amor y felicidad, pero tarde o temprano tendríamos que salir de la burbuja y aterrizar nuestros pies en la dura reinas. Mientras que solo disfrutamos del momento.
Es cierto que las cosas se han tomado difíciles pero siempre lográbamos salir adelante de una u otra forma, aunque de esta era difícil salir. Estoy segura que sin duda la vida nos volverá a sonreír y poner de nuevo en el mismo lugar para seguir compartiendo la vida con mucho amor y pasión como siempre nos ha gustado.
Colaboración con Francisco Peraza.